Por: Francisco Zomeli Roña Córdova
El ser humano desde su creación, siempre utilizó los recursos de la naturaleza, en sus inicios la oferta de los mismos superaba largamente la demanda de satisfacción de necesidades, dando la sensación que se vivía en perfecta armonía con el medio y ... siguiendo reglas ecológicas que rigen el medio natural.
En un determinado lugar hemos nacido o llegado, en él están múltiples elementos entrelazados: Elementos vivos, como seres humanos, animales y plantas, y elementos no orgánicos como los formados naturalmente o producto del artificio del hombre en interacción con sus semejantes, sin embargo, la población humana ha sobrecargado y desestabilizado los sistemas ecológicos y sociales debido a que se han asumido formas de producción y patrones de consumo que generan escasez, agotamiento de recursos, extinción masiva de especies incluido el ser humano.
El nivel de conciencia y comportamiento de la humanidad fue perdiendo el reconocimiento, valoración y el respeto por la vida misma, se transformaron los paisajes silvestres y los recursos naturales renovables y no renovables de manera drástica; sólo el 0,7% del agua dulce (potable) es accesible al uso humano, los suelos ya no son fértiles. La desnutrición, la pobreza y la miseria extrema son resultado de patrones tecnológicos de gran impacto negativo y de un modelo depredador de crecimiento, que permiten maximizar ganancias económicas en el corto plazo, revirtiendo sus costos sobre los sistemas naturales y sociales sin compartir equitativamente los beneficios del desarrollo.
Empero el tema medioambiental siempre me apasionó, me di cuenta que desde la escuela podemos desarrollar actividades para concienciar a los niños y jóvenes sobre la importancia del uso racional y la conservación de los recursos, involucrando la participación de comunidad educativa.
Entonces recuerdo que en mi paso por las aulas de la I.E 14327 de San Jorge Frías, motivé a un grupo de estudiantes con quienes desarrollamos el Proyecto “Fruta que comes, fruta que siembras”.La idea central fue hacer producir las dos hectáreas de terreno de propiedad de la Institución y que cada año se arrendaba a los padres o comuneros para que siembren maíz, a esperanzas de que las lluvias les permitan dar fruto, si esto ocurría, alcanzaba para la escuela, una o dos latas de maíz híbrido conocido como“duro” en la zona (lo cual no contribuia a ninguna solución de la escuela), y si la temporada era mala entonces otra vez a seguir esperando. En cambio por las faldas del terreno cruzaba el cequión de agua turnada que fácilmente con los estudiantes a través de baldes se podía regar plantas frutícolas y obtener cantidad y variedad de frutos y ¡porque no!, disfrutarlos a la hora de recreo... sin embargo esta idea no maduró pero sirvió de base para plantar un vivero forestal frutal en un terreno contiguo de propiedad de don Santos Jiménez, concibiendo que las frutas y los vegetales contribuyen a una adecuada alimentación y buena salud porque contienen vitaminas, minerales, carbohidratos y fibra, siendo insustituibles por jarabes o pastillas de vitaminas.
La etapa de sensibilización se empezó analizando las formas de consumo, señalando que se tienen que aprovechar en época de cosecha, que estén frescas de color vivo y brillante; Siempre lavándolas antes de consumirlas
En sí el proyecto consistió en sembrar semillas (pepas) seleccionadas de los frutos que producían los árboles y arbustos de la zona, cada que comíamos, naranja, limón dulce, café, papayas, guabas, paltas, etc se separaba las semillas y se exponían al sol unos días para que sequen, luego se seleccionaban a aquellas que a nuestro criterio y en base a la sabiduría de la comunidad estaban aptas para dar una nueva planta. La estrategia consideraba por lo menos sembrar una planta por cada fruta consumida.
Mientras tanto se preparaban los viveros con materiales también de la zona, los niños y niñas se encargaban de recoger sacos de yute para cubrir el tinglado; las camas para la siembra se desinfectaban con agua hervida para evitar que, los insectos, parásitos y otras malezas hagan daño a los pequeños plantones.
El ser humano desde su creación, siempre utilizó los recursos de la naturaleza, en sus inicios la oferta de los mismos superaba largamente la demanda de satisfacción de necesidades, dando la sensación que se vivía en perfecta armonía con el medio y ... siguiendo reglas ecológicas que rigen el medio natural.
En un determinado lugar hemos nacido o llegado, en él están múltiples elementos entrelazados: Elementos vivos, como seres humanos, animales y plantas, y elementos no orgánicos como los formados naturalmente o producto del artificio del hombre en interacción con sus semejantes, sin embargo, la población humana ha sobrecargado y desestabilizado los sistemas ecológicos y sociales debido a que se han asumido formas de producción y patrones de consumo que generan escasez, agotamiento de recursos, extinción masiva de especies incluido el ser humano.
El nivel de conciencia y comportamiento de la humanidad fue perdiendo el reconocimiento, valoración y el respeto por la vida misma, se transformaron los paisajes silvestres y los recursos naturales renovables y no renovables de manera drástica; sólo el 0,7% del agua dulce (potable) es accesible al uso humano, los suelos ya no son fértiles. La desnutrición, la pobreza y la miseria extrema son resultado de patrones tecnológicos de gran impacto negativo y de un modelo depredador de crecimiento, que permiten maximizar ganancias económicas en el corto plazo, revirtiendo sus costos sobre los sistemas naturales y sociales sin compartir equitativamente los beneficios del desarrollo.
Empero el tema medioambiental siempre me apasionó, me di cuenta que desde la escuela podemos desarrollar actividades para concienciar a los niños y jóvenes sobre la importancia del uso racional y la conservación de los recursos, involucrando la participación de comunidad educativa.
Entonces recuerdo que en mi paso por las aulas de la I.E 14327 de San Jorge Frías, motivé a un grupo de estudiantes con quienes desarrollamos el Proyecto “Fruta que comes, fruta que siembras”.La idea central fue hacer producir las dos hectáreas de terreno de propiedad de la Institución y que cada año se arrendaba a los padres o comuneros para que siembren maíz, a esperanzas de que las lluvias les permitan dar fruto, si esto ocurría, alcanzaba para la escuela, una o dos latas de maíz híbrido conocido como“duro” en la zona (lo cual no contribuia a ninguna solución de la escuela), y si la temporada era mala entonces otra vez a seguir esperando. En cambio por las faldas del terreno cruzaba el cequión de agua turnada que fácilmente con los estudiantes a través de baldes se podía regar plantas frutícolas y obtener cantidad y variedad de frutos y ¡porque no!, disfrutarlos a la hora de recreo... sin embargo esta idea no maduró pero sirvió de base para plantar un vivero forestal frutal en un terreno contiguo de propiedad de don Santos Jiménez, concibiendo que las frutas y los vegetales contribuyen a una adecuada alimentación y buena salud porque contienen vitaminas, minerales, carbohidratos y fibra, siendo insustituibles por jarabes o pastillas de vitaminas.
La etapa de sensibilización se empezó analizando las formas de consumo, señalando que se tienen que aprovechar en época de cosecha, que estén frescas de color vivo y brillante; Siempre lavándolas antes de consumirlas
En sí el proyecto consistió en sembrar semillas (pepas) seleccionadas de los frutos que producían los árboles y arbustos de la zona, cada que comíamos, naranja, limón dulce, café, papayas, guabas, paltas, etc se separaba las semillas y se exponían al sol unos días para que sequen, luego se seleccionaban a aquellas que a nuestro criterio y en base a la sabiduría de la comunidad estaban aptas para dar una nueva planta. La estrategia consideraba por lo menos sembrar una planta por cada fruta consumida.
Mientras tanto se preparaban los viveros con materiales también de la zona, los niños y niñas se encargaban de recoger sacos de yute para cubrir el tinglado; las camas para la siembra se desinfectaban con agua hervida para evitar que, los insectos, parásitos y otras malezas hagan daño a los pequeños plantones.
De manera organizada y aprovechando el conocimiento de la geometría se destinaban las áreas para cada almácigo, se distribuían las responsabilidades para los respectivos cuidados a fin de garantizar 100% de producción, la misma que después de dos meses aproximadamente se transplantaba a las chacras y huertas de los estudiantes para su desarrollo
El espacio los materiales y las plantas se convirtieron en el soporte del trabajo pedagógico pues ahí se producían textos, se desarrolla la estrategia de interrogación y comprensión de textos, se formulaban y se resolvían problemas aplicando las cuatro operaciones fundamentales; pero también se trabajaba la actitud de emprendimiento, hasta dónde se la mayoría de estos estudiantes son profesionales de buen nivel, y constituyen en ejemplo de vida.
La investigación fue uno de los ejes de los procesos de enseñanza-aprendizaje, los estudiantes no sólo aprendieron los nombres científicos de los cultivos, sino sus cuidados culturales y sus formas de aprovechamiento; también sirvió para recuperar plantas silvestres como el faique, el cedro y el piñán.
En la parte técnica se trabajó el mejoramiento de los productos y de la producción de manera orgánica; los estudiantes diferenciaban con claridad entre una plaga y una enfermedad y se controlaba de manera natural, p.e cuando las hojas de una planta de plátano se ponían de color amarillo estábamos seguros que se trataba de una enfermedad y con “bajeado” de yerbas le devolvíamos la vida. El pueblo se caracterizaba por ser productor de yuca, sin embargo, algunos agricultores trajeron variedades procedentes de la selva y terminaron con la variedad de la zona, esta situación sirvió para que los estudiantes se reúnan con los padres de familia y se reflexionara sobre la necesidad de producir ecotipos de plantas para que se adaptaran a las condiciones climáticas de la zona y se utilice de mejor manera el recurso hídrico
En todas las áreas se transversalizó la preocupación por el medio ambiente, reconociendo que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Nuestro hogar la Tierra tiene capacidad de recuperación y para ello hay que satisfacer necesidades básicas con responsabilidad compartida y espíritu solidario; para ser más y no para tener más, donde las relaciones del hombre con su medio ambiente sean recíprocas reintegrándonos a la naturaleza donde pertenecemos porque no es verdad que nos pertenezca para hacer de ella lo que queramos.
Los estudiantes comprendieron que cada uno de nosotros, con el ejemplo puede ser reproductor del mensaje conservacionista, evitando botar basura, practicando el reciclaje, usando adecuadamente la energía, el agua, cuidando las plantas y los animales y los paisajes como si fuese nuestro propio cuerpo, nuestra propia ropa, nuestro propio alimento para salvar a la especie del “Homo sapiens”.
Espero con esta experiencia motivar para todos los lectores piensen y desarrollen practicas a favor del medio ambiente, desde la casa, desde la escuela o desde el trabajo. ¡Que bonito es sembrar árboles!!. Si comes una fruta siembra un árbol para que tu y tu familia tengan mas frutas que comer.

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